Síes y noes de The Objective

El nacimiento de un nuevo medio de comunicación es una buena noticia. Siempre. Si, además, lo conoces a través de El Mundo Today, es algo que te hace sonreir. De esta manera llega a nuestras pantallas The Objective. Un medio con una propuesta innovadora, que se agradece en un medio patrio, y una vocación internacional, que sorprende y promete.

Un medio que parece tener algunos aciertos, empezando por presentar la información de manera diferente. El protagonismo se lo dan a las imágenes. Tras ellas, se deja paso a la participación -comentarios- y la agregación -Twitter e Instagram, reforzando así con este último su carácter visual-. Ya por último aparece The Subjective -aún sin contenido en inglés-, una sección -blog- donde dan cabida a la opinión y el análisis sobre algunos de los temas que tratan en su agenda fotográfica. Un concepto diferente con una agenda informativa relativamente corta. Todo ello con el inglés y el enfoque internacional como norma -aunque existe una versión en castellano-, lo que les otorga un carácter ambicioso que se echa mucho en falta por aquí. Sin duda, un puñado de buenas razones y aciertos de una cabecera neonata.

Sin embargo, por el momento, estos aciertos no compensan sus carencias. Su agenda limitada -y su navegación de páginas monotemáticas- es ideal para arriesgarse con un enfoque alternativo y no repetir los mismos temas que lleva cualquier otro medio. Es esto además la principal causa por la que el resultado final me parezca pobre, y espero que lo solucionen. Entrar a un medio a ver una foto, unos tweets y un análisis – de momento, normalito- de un tema que trata todo el mundo, me aporta más bien poco. Tengo suficientes páginas a las que entrar al día y poco tiempo y entrando en dos medios y escaneando su portada veo más y de manera más amplia.

Además, a esto tengo que añadirle dos aspectos que a otro pueden parecer menores, pero a mi no me han gustado nada. Primero, su separación entre The Objective y The Subjective. Vale que lo segundo se cumpla, pero ni las fotografías -ni mucho menos la participación y las redes sociales- se corresponden con lo que yo llamaría objetividad. Segundo, la falta de una razón de ser. Amo las historias y a esta cabecera le falta una. Una marca nueva necesita contarme por qué está aquí, quién hay detrás, qué les mueve a ponerse en marcha ahora y de esa manera. Por ello estoy expectante con la llegada de Acuerdo, que antes de ponerse en marcha nos han contado todo esto y han abierto la puerta de su redacción a la red.

Sin duda, y aunque los puntos negativos superen a los positivos, siempre hay tiempo para pulirlos y mejorar. Lo importante es hacer cosas nuevas y lanzarse. Eso ya lo han cumplido.

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